
Impulsada por su interés en el mundo infantil, estudió Pedagogía y ejerció buscando siempre lo mejor para cada niño. En sus veintes se mudó a Nueva York, donde vivió experiencias que marcaron su forma de ver el mundo y que inspiran parte de este libro.
Confiada en las enseñanzas de la vida, llegó a la escritura como un camino para transformar sus vivencias en herramientas de crecimiento personal, venciendo estigmas y encontrando en ese proceso profundas satisfacciones.
